“¿Puedes dejar de mirar el Facebook cuando estás conmigo?”, “Cariño, estoy hablando contigo, deja de mirar el móvil, por favor”, “¿Es necesario que compartas todo lo que nos pasa en las redes sociales?”, “¿Quién es esa chica/ese chico que te ha dado a “me gusta”?”, “¿Por qué no me contestas si me has leído?”… Seguramente estas situaciones te resultan familiares ya que, según los expertos, los móviles y las redes sociales son el principal motivo de discusión en las parejas de hoy en día.

Así, aunque en las primeras fases de una relación las redes sociales puede ser una herramienta muy útil, sobre todo para las personas tímidas, que encuentran en la tecnología una fuente de confianza, una vez que la relación se ha instaurado, pueden afectar a nuestras relaciones íntimas siendo motivo de celos, obsesiones, peleas y reproches entre las parejas. Por ejemplo, Whatsapp y Facebook causan al año más de 28 millones de rupturas de parejas.

Cada vez es más habitual ver a parejas cenando en un restaurante o tomando algo en un bar que, en vez de mirarse a los ojos, cogerse de las manos y conversar, se enfrascan cada uno en la pantalla de su móvil. Además, los “te quiero” ya no se dicen a la cara, las discusiones empiezan y se solucionan vía Whatsapp, lo que antes era un rato para ver una película juntos y abrazados ahora se ha convertido en un momento para hablar a la vez con los amigos… Todo esto hace que la pareja se distancie y pase cada vez menos tiempo de calidad juntos.

Por ejemplo, esta mañana, ¿a quién has mirado antes a tu pareja o al móvil? Intentad por unos días “desengancharos” de lo virtual, lo “accesorio”, y recuperad lo “esencial”, el diálogo, el escuchar sin interrupciones, el mirarse a los ojos, el darse una caricia… ¡Probad incluso a dejar una tarde el móvil en casa y salid al cine y a cenar! Hablad, reíd, pasead… ¡No hay nada tan importante en las redes que no pueda esperar un poquito! ¿El resultado? Contadnos…